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Retos en una Centroamérica convulsa

Sr. Daniel Suchar, Sr. Hermen van der Plaats Sr. Kevin Casas, Sra. Aino Jansen

Claros, directos y con una profundidad de análisis ejemplar. Así puede calificarse a los oradores que el pasado 4 de diciembre nos acompañaron en el tercer y último Cóctel Informativo del año.

La actividad, realizada en las instalaciones del edificio EBC Corporate en Escazú, casa de nuestro socio Sfera, contó con un numeroso público interesado en conocer los escenarios que se vislumbran para la región centroamericana en los ámbitos de la política, la economía, el comercio internacional, flujos migratorios, corrupción y seguridad.

La charla moderada Hermen van der Plaats, presidente y miembro fundador de la Cámara de Comercio de Holanda y  Aino Jansen, Ministra Consejera de la Embajada Reino de los Países Bajos  estuvo a cargo de dos expertos: Dr. Kevin Casas socio-director de Analítica Consultores y el Dr. Daniel Suchar economista y director de la Universidad Latina.

En el plano político, Casas describió los escenarios de cada uno de los países del área, puntualizando la incertidumbre que rodea a todos por igual, en parte por asuntos internos y en parte por factores exógenos tales como el tema de Brexit, Donald Trump, tasas de interés en EE.UU., la ultraderecha en Brasil con el presidente electo, Jair Bolsonaro, los flujos migratorios hacia el norte del continente y las próximas elecciones presidenciales en El Salvador, Nicaragua y Panamá.

México es otro punto de análisis porque los mensajes que ha enviado el nuevo presidente Andrés Manuel López Obrador en torno a los mercados financieros y la inversión, podría implicar una oportunidad de atracción para Centroamérica.

En Panamá, a la cercanía de la campaña política se suma un fenómeno de fuerte arraigo como es su debilidad institucional, con niveles de corrupción crónicos y al mismo tiempo con tasas de crecimiento importantes (por encima del 5,5%).

Costa Rica por su parte vive un momento decisivo con la reciente aprobación del plan fiscal tras 17 años de espera y el desarrollo de una agenda gubernamental cuyo fin es atacar problemas estructurales en lo fiscal, empleo público, gasto público. Lo anterior debe realizarse en el marco de elecciones municipales en las cuales el ajedrez político puede transformarse.

Veamos el caso de Nicaragua. De acuerdo con Casas este país evidencia una crisis que va más allá de lo local, es regional pues impacta en lo migratorio y en lo comercial. La proyección de crecimiento económico visualiza una grave contracción, lo cual podría acrecentar el problema migratorio. Adicionalmente, el binomio presidencial Ortega-Murillo no da señales de salida del poder antes del 2021. Encima de ello, el país podría ver mayores complicaciones a la luz de las nuevas sanciones aprobadas por el Gobierno de Estados Unidos mediante la Ley Magnitsky que castigan no solo violaciones a los derechos humanos, sino que bloquea préstamos por parte de organismos financieros multilaterales.

Honduras vive desde el 2009 una polarización política tras el derrocamiento de Manuel Zelaya y la llegada al poder de Juan Orlando Hernández, con el fraude zumbando desde entonces. Este país sufre las consecuencias de altos índices de pobreza, de corrupción y de penetración del narcotráfico.

Por su parte en El Salvador se vive un largo período de ajuste ante la presión por acabar finalmente con el bipartidismo. A lo anterior se suma el tema migratorio hacia Estados Unidos:  si la propuesta de Donald Trump de cancelar el estatus migratorio a los salvadoreños se materializa para setiembre del 2019, traería consecuencias graves para este país centroamericano con la llegada de coterráneos en masa a un territorio que no puede prometer empleo ni crece económicamente.

Finalmente, Guatemala también vivirá elecciones. La figura del momento es la ex fiscal general Thelma Aldana quien lidia con las disputas históricas entre el Gobierno, sector empresarial y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) y la lucha contra la corrupción.

Costa Rica y la reforma fiscal

La participación del economista Daniel Suchar se enfocó en la reforma fiscal de Costa Rica y las proyecciones de crecimiento en el corto y mediano plazo.

Suchar recordó brevemente el panorama del país previo a la crisis del 2009 con crecimientos importantes de la economía. Sobrevinieron decisiones políticas y un entorno mundial que empezó a abrir las brechas entre los ingresos y los egresos hasta alcanzar un déficit fiscal del 7,2%.

A hoy, la deuda histórica consume el 42% del gasto público; además el presupuesto del 2019 (recientemente aprobado) se pagará con un 53% vía deuda contra el 46% vía impuestos.  Para el experto, a todas luces, el nivel de deuda no es normal, el país debería estar por debajo del 46% (en el 2008 era del 26%).

Esto significa que se tiene un presupuesto para el próximo año inflexible en un 97% y en el cual convergen tres actores: el empleado público donde no hay márgenes de reducción; el gobierno con recortes pequeños respecto al PIB y el sector privado que paga impuestos pero que según el Fondo Monetario Internacional registra niveles de evasión y elusión de 4,6%, por encima del 3% promedio de América Latina.

Suchar reconoció los esfuerzos que ha hecho Honduras por ordenar sus finanzas y por lograr reducciones extrapresupuestarias; hoy, este país tiene mayor control de su gasto público, redujo activos y aumentó el Impuesto al Valor Agregado del 12% al 15%.

Con el paquete fiscal, en Costa Rica se podrá avanzar en cuatro grandes reformas: la incorporación del IVA  del 13% que trae consigo el reforzamiento de la trazabilidad a lo largo de toda la cadena del producto o servicio y esto incluye a proveedores, clientes y consumidores. Según el especialista, el IVA crea una oportunidad de mejorar en cultura tributaria, a la vez un enorme desafío operativo para Hacienda.

Otro reto sobreviene con los nuevos tramos contemplados al impuesto sobre la renta que pretenden gravar a quienes tienen rentas más altas, en un país donde el 60% de la fuerza laboral está en el rango que no paga renta. Se prevé modificaciones a la ley de empleo público que promoverá variaciones en salario, cesantía, anualidades, prohibiciones, topes salariales. Finalmente, la creación de la regla de responsabilidad fiscal tiene el propósito de disminuir las presiones del Gobierno Central de modo que reduzca la emisión de deuda ante las necesidades de financiamiento.

Suchar recomienda a empresarios “ajustar las velas ante la imposibilidad de cambiar la dirección del viento”. Se debe continuar con los planes por mejorar la competitividad del país, modernizar la infraestructura. Para la pequeñas y medianas empresas es necesario abaratar los créditos, de lo contrario, un aumento en las tasas de interés en los EE.UU. impactará fuertemente el grueso del parque empresarial del país. Costa Rica requiere también agilizar trámites para abrir nuevos negocios.

Tanto Casas como Suchar coinciden en que la reforma fiscal es una oportunidad de oro para el país en tanto lo coloca en una situación ideal para comenzar a hacer transformaciones anquilosadas desde hace muchas décadas y retomar la vía de la prosperidad y el crecimiento que glorificó al país después de la Revolución de 1948.

El talento humano es un activo que se debe aprovechar; se cuenta con indicadores buenos en muchas áreas (desarrollo humano, inversión extranjera directa, progreso social, turismo) como para dejar pasar la oportunidad de lograr transformaciones profundas en campos donde la burocracia y las rivalidades ideológicas han sido los principales obstáculos.

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